
Barcelona + Bilbao + Rey = caos. De todas las fórmulas posibles, pocas pueden resultar más explosivas que ésta. Por eso, cuando el himno nacional sonó en la final de la Copa del Rey que enfrentaba a Barça y Athletic, a ninguno nos sorprendió que de las gradas no cayeran precisamente globos de colores. Aunque lo de la censura de TVE, quizás, sí que nos pilló desprevenidos. Pero esa es otra historia, porque con lo de la pitada del himno se ha vuelto a abrir el libro de España por uno de sus capítulos más polémicos: Freixenet, Franco, fachas o boicot son solo algunos de los palabros que desfilan por sus páginas. Y es que los incombinables rojo y amarillo de la bandera nacional despiertan pasiones enfrentadas: Los que creen que España se nos rompe, los que se creen oprimidos y los que no entienden porque nuestros colores no pueden, simplemente, representar el buen humor made in Spain y la tortilla de patata.
El fútbol nunca dejará de sorprenderme por lo que es capaz de mover. Que levante la mano el que no se ha emocionado con un partido de la selección. El que no se sintió orgulloso cuando ganamos la Eurocopa. Lo que vi yo ese día fue algo que jamás habría podido sospechar: banderas en terrazas, banderas en coches, banderas en hombres en "pelotas". Porque cuando se trata de fútbol, usaríamos la bandera hasta de servilleta. Pero fuera de contexto es un símbolo maldito teñido de dictadura: No lo entiendo.Mucho criticamos la guerra de Irak y a EEUU, pero con la moda de las insignias nacionales no faltaron "fashions" que vistieran los emblemas de esos países en sus camisetas llenas de brillantes de plástico. Porque nos encanta vestirnos proclamando "I love New York", "I love la pera", pero decir "I love Spain" no deja de tener un cierto regustillo facha que sabe a dictador bajito, semi calvo y enterrado.
Y es que no faltará españolito que haya comentado con asomo de orgullo lo mucho que gritamos los nuestros cuando estamos en cualquier otro país y lo que se nos oye. Porque, en el fondo, nos encanta nuestra fama de vividores, de gente sin complejos, de ser los últimos en cerrar los bares. Y podemos estar orgullosos de nuestro carácter fuera pero no podemos estarlo dentro. Porque entonces desprendemos "tufillo" conservador. Personalmente, confío en que llegue el día en que eso cambie. Porque no creo que haya en Europa un país más desenfadado y genial que el nuestro, con todos sus fallos. Y la bandera de los que nacimos en una sudada -aunque ejemplar- democracia, debería ser símbolo de eso. Ni más, ni menos ¿Y estar orgulloso de esto es ser facha? Pues disculparme, soy facha.
II ¿SE ROMPE ESPAÑA?
En esta época de agoreros no han faltado las profecías sobre una "destrucción" de la nación. Y aquí el tema más delicado. Y más personal. Pero a mi eso de la nación me parece un concepto confuso y un poco anticuado, sobretodo en un mundo en que las fronteras son cada vez más difusas.
Mi opinión sobre esto parte de la base de que en España vivimos personas culturalmente muy diferenciables: andaluces, asturianos, vascos... Las faralaes y la sidra tienen poco que ver. Y eso, desde mi punto de vista, siempre será un plus. Creo que la diferencia es y debe ser buena. La cuestión es que cuando se es diferente el trato homogéneo no funciona. Y aquí es donde nace el problema: un poder que se sitúa en el centro no puede satisfacer las necesidades de las áreas sobre las que se proyecta, porque lo que sirve para uno no sirve para otro.
España solucionó esta papeleta con un modelo de Estado más que original que ha merecido el interés internacional: el de las autonomías. Las autonomías son como "pequeños países", porque tienen determinadas responsabilidades -muchas- que les han sido cedidas por el Gobierno central y que no les pueden ser arrebatadas. De ahí que una muy gran parte de las decisiones que nos afectan sean tomadas no por ZP, sino por nuestro presidente regional. La tendencia es que estas decisiones que se toman "en casa" cada vez son más, porque precisamente en "casa" conocemos mejor que es lo que necesitamos y somos más rápidos aplicándolo que si el centro -Madrid- fuese el encargado de todo.
Otros países, como EEUU o Alemania, han llevado esto mucho más lejos. Para que se entienda bien, digamos que en España nos hemos hecho la papeleta un lío, y lo que es cosa del Estado central y lo que es cuestión de las autonomías está muy detalladamente especificado en la Constitución. Sin embargo, estos otros países -conocidos como Estados Federales- especifican constitucionalmente solo aquello que es responsabilidad del Estado -normalmente son funciones muy concretas, como Defensa o Asuntos Exteriores...- se sobreentiende que todo lo demás es asunto de las "regiones". De ahí que en EEUU cada estado pueda tener su propia Constitución e incluso su propio sistema judicial. El sistema funciona como un conjunto de países-estados -California, Texas, Missouri...- realmente independientes agrupados bajo la figura de un "papá" nacional, EEUU.
En España nuestro modelo, un poco más de andar por casa pero útil, tiende a este mismo modelo. Y a algunos se les ponen los pelos de punta. Dicen que España se nos rompe. Sólo haré una pregunta: ¿Alguien conoce personas más patrióticas que los norteamericanos?
|
marmota / Página web (25.5.09 09:43) Para mí la bandera rojigualda no es un símbolo que me reprente. Sobre ella todavía sangra no solamente las víctimas de la victoria de un Ejército criminal en una terrible guerra civil, que llevó al exterminio a cientos de miles de trabajadores, sino que extiende la sombra de una dictadura genocida que también exterminó a decenas de miles de personas, que encarceló a centenares de miles y que llevó al exilio a otros cuantos centenares de miles de personas. Entre estas cifras tan abrumadoras se han encontrado miembros de mi familia. Parte de ella se quedó en el exilio, algunos fueron condenados a muerte, otros estuvieron en campos de concentración, otros fueron encarcelados y torturados durante años y toda la familia vivió en una pobreza extrema durante la mayor parte de esa tiranía. Y todo eso para mí, aún hoy, representa ese "trapo" rojo y amarillo. Yo he vivido en el extranjero, trabajando como profesor de cultura española y en clase los alumnos colgaron esa bandera monárquico-reaccionaria y yo a pesar de que estaba enseñando la cultura y el idioma de mi país, te puedo asegurar que cada vez que levantaba la vista y veía esa enseña no estaba en absoluto nada cómodo porque me evoca todo eso que te acabo de contar. Dentro de cien años no sé lo que significará pero hoy en día para mí, que no soy ni catalán ni vasco, y para otra mucha gente, esos colores significan sangre, crimen, opresión y dictadura. Eso por no hablar de su simbolismo monárquico, que daría para otro comentario. En cuanto al carácter de los "españoles", la selección "nacional" y demás también habría mucho que hablar pero por las mismas razones, o por otras parecidas, tampoco siento lo que tú. Creo, en definitiva, que es dificil sostener que España, tal y como lo entiende el discurso oficial, sea una nación. Y creo que esa nación murió en 1939 bajo las botas militares de su Ejército genocida, murió asesinada. |
|
Suzanne (25.5.09 12:57) Es muy duro lo que cuentas, marmota, y te entiendo perfectamente, aunque no comparta tu opinión, porque creo que no hay bandera sobre la Tierra que no esté manchada de sangre. Desgraciadamente la historia acumula muchas atrocidades y en el pasado de una inmensa mayoría de los países hay historias tremendas, como las que tu cuentas. Sin embargo, pienso que debemos asociar un símbolo, como es una bandera, a un momento presente que, después de todo, es bueno. En nuestro caso la bandera debería ser como un libro, un libro tremendo, como tantos, pero con un final feliz del que hay que sentirse orgulloso. Otros no tuvieron tanta suerte. |
|
simplementeyo / Página web (12.6.09 17:36) Como siempre tienes razón y sí estar orgulloso de la tortilla, la paella, y mi España, es ser facha, pues yo tb lo soy, ea, besos |
|
El que siempre catea \"Diseño (15.6.09 16:37) Hola Susana. El artículo en general me ha gustado, interesante la idea que tratas de transmitir. Pero tomandome ciertas libertades voy a hacer un par de puntualizaciones. Espero que no te las tomes mal, pues van con todo el cariño del mundo, pero una periodista tiene que andar finamente con ciertos temas, y frases como "en EEUU cada estado pueda tener su propia Constitución e incluso su propio sistema judicial" son un disparate: - En Alemania los estados federales tienen menos competencias que las autonomías en España. Hace un par de años reformaron las competencias de los estados federales y las recortaron para poder gobernar de un modo más efectivo. -En EEUU cada estado no puede tener una constitución propia: tienen una sola constitución. Me podría extender explicando lo que es una constitución, -defensa de los derechos fundamentales-, imperio de la ley, etc, etc... Pero en C.A., en "Derecho de la información en España" nos dieron una introducción al derecho constitucional muy interesante. En las primeras páginas del libro de texto base de la asignatura (ahora no me acuerdo del título...) puedes encontrarla. - "Porque no creo que haya en Europa un país más desenfadado y genial que el nuestro": Esto me suena a la manida frase "Como en España no se vive en ningún sitio", que me recuerda al simpático hombre de campo que dice "Mi pueblo es el más bonito" y a la que siempre respondo de la misma forma: "¿en cuantos países has vivido?". |
|
Suzanne (15.6.09 17:58) Me ha gustado tu crítica, y de hecho, en algunas cosas te voy a dar la razón (como en el punto tres), pero en otras, no. En EEUU existe una Constitución -la que todos conocemos- que es la ley suprema, igual que la Constitución española del 78. Sin embargo, los estados sí pueden tener sus propias constituciones. Para demostrarlo, te adjunto aquí el enlace a algunas de ellas: -Constitución de Missouri: http://www.moga.mo.gov/const/moconstn.htm -Constitución de Texas: http://www.constitution.legis.state.tx.us/ Lo demás, totalmente de acuerdo. ¿Por cierto, quién eres, cateador? |
|
El que siempre catea \\\\\\ (15.6.09 19:28) Susana, has vuelto a meter la mata. No te fies de las traducciones literales. Constitución en cada país hay solo una, va ímplicita en la propia definición de constitución, y en una de sus características: la del imperio legal. Es la norma que está por encima de todas las demás. Te vuelvo a recomendar que repases tus apuntes de "Derecho de la Información en España" en introducción al derecho constitucional. Las "constituciones" que me has puesto de cada estado, son un desarrollo de la Carta Magna, están todas supeditadas a ella. Aquí tienes el enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_los_Estados_Unidos P.D.: Intenté firmar el artículo con "El que siempre catea diseño de páginas web" pero no cabía... Creo que ya sabes quien soy, .
|
|
Suzanne (15.6.09 21:25) Ya sé que esas constituciones están supeditadas a la principal, y ya sé qué es el Imperio legal. Pero entiendo que cuando en un estado se permite la pena de muerte y en otro no, los derechos que en cada uno de ellos tienen los ciudadanos -quizás, por medio de estas "sub-constituciones a las que quitas tanta importancia" deben de ser bastante distintos. Me enteraré de esto. Repiponcio. |
|
El que siempre catea \\\\\\\\\ (15.6.09 21:57) Aceptamos barco como animal acuático... Cada uno es feliz a su manera. |
|
Paloma (4.9.09 01:16) Estoy totalmente de acuerdo. Hoy día si salgo con una bandera española a la calle me apedrean. Ojalá llegue el día en que pueda decir viva españa, sin que me llamen facha. A ver que tiene q ver el orgullo patriótico con las barbaridades que se cometieron... No sé, yo cuando me siento orgullosa de españa no pienso precisamente en matar a nadie. Todo lo contrario, siento amor por el país y quiero participar en su mejora. Me dijeron una vez que ser facha es ser intolerante. Pues esos que nos llaman fachas por llevar banderas son intolerantes, y por lo tanto fachas. |